Salud, Dignidad y Prevención Positivas
Informe de la Consulta Técnica
Ámsterdam, GNP+.
GNP+, ONUSIDA. 2009.
Resumen Ejecutivo
…Uno de los resultados más importantes de la consulta técnica fue la creación de un nuevo término que describe con más propiedad este nuevo paradigma: “Salud, Dignidad y Prevención Positivas”. Los participantes están impacientes por conocer las reacciones suscitadas por este nuevo término durante las consultas regionales, en especial por saber cómo se podría traducir para adaptarlo a los contextos específicos.
Otro de los mayores logros de la consulta fue el consenso sobre que Salud, Dignidad y Prevención Positivas requieren un marco de respeto de los derechos humanos respaldado por leyes que garanticen la no discriminación, reduzcan el estigma y cambien las normas de género perjudiciales. Se acordó asimismo que la ley debe propiciar el espacio a las personas que viven con el VIH para que se protejan a sí mismas y a los demás, no mediante el miedo, sino mediante el empoderamiento y la dignidad.
En la consulta técnica se debatió cómo se podrían integrar Salud, Dignidad y Prevención Positivas en los objetivos de acceso universal a la prevención, las pruebas del VIH, el tratamiento, la atención y el apoyo relacionados con el VIH para 2010 y en los programas y políticas actuales de prevención, tratamiento, atención y apoyo. También se analizó la integración del tratamiento y la prevención y se evaluaron nuevas perspectivas sobre la utilización de la terapia antirretrovírica como un elemento de prevención. En la reunión se reconoció que existen retos continuos y persistentes en el acceso a la terapia antirretrovírica, así como la necesidad de que las personas que viven con el VIH puedan tomar decisiones sobre el tratamiento. Igualmente, los participantes subrayaron la importancia del empoderamiento de las comunidades, el acceso y los temas conductuales en torno a la ampliación del tratamiento.Durante la reunión, los participantes trabajaron conjuntamente para desarrollar una serie de elementos, valores y principios que sirvan de guía en las iniciativas nacionales, regionales e internacionales de las diversas partes interesadas para la implementación de Salud, Dignidad y Prevención Positivas.
Se acordó que son las personas que viven con el VIH quienes definen Salud Dignidad y Prevención Positivas, la cual se articula en torno a los siguientes valores y principios:
• Las personas que viven con el VIH deben liderar el diseño, la programación, la implementación, la investigación, el seguimiento y la evaluación de todos los programas y políticas que nos afectan.
• Salud, Dignidad y Prevención Positivas se fundamenta en un enfoque de respeto de los derechos humanos.
• Prevenir la transmisión del VIH es una responsabilidad compartida por todas las personas, independientemente de su estado serológico.
• Todas las personas tienen derecho a que se reconozcan y ejerzan sus derechos de salud sexual y reproductiva, independientemente de su estado serológico.
Salud, Dignidad y Prevención Positivas:
• Requiere de un entorno jurídico y político que apoye y proteja a las personas, libre de estigma y discriminación.
• Debe promover un enfoque holístico de salud y bienestar, que incluya un acceso equitativo a los servicios de pruebas voluntarias del VIH, tratamiento, atención y apoyo.
• Debe mejorar y mantener la salud y el bienestar de las personas que viven con el VIH, lo que a su vez contribuirá a mejorar la salud y el bienestar de sus parejas, familias y comunidades.
• Debe abordar las vulnerabilidades psicológicas, económicas, educativas y socioculturales, el género y la sexualidad.
• Debe responder a las necesidades de las poblaciones clave[1], así como respetar y adaptarse a los contextos específi cos y a la diversidad entre las personas que viven con el VIH.
Los participantes también elaboraron una serie de recomendaciones iniciales sobre asociatividad, las respuestas programáticas y las respuestas de promoción, dirigidas a las redes de personas que viven con el VIH, la sociedad civil, el sector público, las agencias donantes, o los organismos multilaterales y de las Naciones Unidas.
Redes De Personas Que Viven Con El VIH
• Desarrollar un programa de Salud, Dignidad y Prevención Positivas mediante un proceso consultivo.
• Identifi car a socios clave para el trabajo de incidencia política y desarrollar planes de incidencia política regionales y locales.
• Recopilar información sobre buenas prácticas de Salud, Dignidad y Prevención Positivas e identifi car indicadores clave para hacer un seguimiento y evaluar la aplicación del programa y el desarrollo de las políticas.
Sociedad Civil
• Garantizar la inclusión de Salud, Dignidad y Prevención Positivas en los marcos estratégicos, recursos, planes, políticas y sistemas de seguimiento y evaluación nacionales.
• Adaptar e integrar Salud, Dignidad y Prevención Positivas en los programas y servicios existentes y en los planes organizacionales.
• Abogar por una fi nanciación que permita ampliar los servicios y recursos para Salud, dignidad y Prevención Positivas.
Sector Público
• Crear y comprometerse a desarrollar programas multisectoriales de Salud, Dignidad y Prevención Positivas que garanticen la participación de las partes interesadas, incluidas las personas que viven con el VIH.
• Garantizar que exista un plan nacional que se comprometa a financiar y a realizar programas para Salud, Dignidad y Prevención Positivas en el sector público.
• Garantizar una distribución justa y completamente transparente de los fondos destinados a los programas de Salud, Dignidad y Prevención Positivas, así como su seguimiento y evaluación.
Agencias Donantes
• Desarrollar y fi nanciar programas multisectoriales de Salud, Dignidad y Prevención Positivas centrados en la promoción de la salud y en la responsabilidad compartida de la prevención.
• Colaborar con redes de personas que viven con el VIH, la sociedad civil y el sector público para garantizar que Salud, Dignidad y Prevención Positivas sea incluida en la planificación nacional, regional y local.
• Desarrollar directrices sobre buenas prácticas mediante el seguimiento y la evaluación con el fi n crear más evidencias para los programas de Salud, Dignidad y Prevención
Positivas.
Organismos Multilaterales Y De Las Naciones Unidas
• Continuar realizando consultas sobre la definición, los principios y los componentes de Salud, Dignidad y Prevención Positivas para elaborar y refrendar directrices políticas y programáticas.
• Garantizar que los planes estratégicos nacionales sobre el VIH incorporen el principio de Salud, Dignidad y Prevención Positivas, y recomendar su inclusión en las próximas
rondas de presentación de solicitudes al Fondo Mundial.
• Garantizar que los indicadores del UNGASS incluyan el principio de Salud, Dignidad y Prevención Positivas, incluido el seguimiento de los derechos humanos, para garantizar su aplicación.
Esta consulta técnica forma parte de un proceso en curso que pretende reforzar el papel de liderazgo de las personas VIH-positivas en Salud, Dignidad y Prevención Positivas. Se ha planeado realizar una serie de consultas regionales para establecer
una interpretación común de Salud, Dignidad y Prevención Positivas y ofrecer directrices para desarrollar políticas y programas en todo el mundo.
[1] Pueblos indígenas, hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, migrantes, usuarios y usuarias de drogas, prisioneros y prisioneras, refugiados y refugiadas, minorías sexuales (incluidas personas transexuales e intersexuales), profesionales del sexo, mujeres y jóvenes.
Los “Tres Unos”
Principios fundamentales
ONUSIDA
La pandemia de SIDA es una verdadera emergencia mundial que está quitando la vida a miles de personas todos los días y amenaza a otras decenas de millones conforme el VIH continúa propagándose alrededor del mundo. El reconocimiento creciente de esta amenaza ha ido acompañado por un aumento en el flujo de recursos destinado a los países de ingresos bajos y medianos para prevenir nuevas infecciones, tratar a los que están ya infectados y mitigar el impacto del SIDA. Ese aumento en los recursos, y el correspondiente aumento del número de actores a nivel de país, suelen trastocar los esfuerzos nacionales para coordinar una respuesta multisectorial e incluyente basada en las prioridades nacionales. El resultado es un conjunto de acciones verticales y fragmentadas contra el SIDA que a menudo se duplican y son raramente sostenibles.
El reconocimiento de este problema culminó en una reunión, en septiembre de 2003, entre funcionarios de países africanos que trabajan en el campo del SIDA y representantes de organismos multilaterales y bilaterales, de ONG y del sector privado, que tuvo lugar paralelamente a la celebración de la Conferencia Internacional sobre el SIDA y las ITS en África (ICASA). Se consensuaron tres principios aplicables a todas las partes interesadas en las respuestas al SIDA a nivel nacional: Al término de ICASA, el ONUSIDA se comprometió junto con los principales asociados donantes a impulsar una mayor sensibilización sobre los “tres unos”, así como un mayor cumplimiento de esos principios. El 25 de abril de 2004, los participantes[1] en una reunión de alto nivel celebrada en Washington, DC, ratificaron los principios de los “tres unos” y elaboraron un documento de compromiso destinado a las organizaciones bilaterales y multilaterales con una serie de pasos que éstas deben seguir para aplicar tales principios a nivel de país. El documento también asigna al ONUSIDA la labor de facilitación y mediación entre las partes interesadas durante la aplicación de los “tres unos”, así como de controlar que tales partes preparen informes anuales de los progresos realizados hacia la acción concertada sobre el SIDA a nivel de país y de los problemas que vayan surgiendo a este respecto[2].
Las múltiples situaciones epidemiológicas, políticas, económicas y sociales que presentan los países descartan la elaboración de un plan maestro normalizado o la fórmula para suscribir los principios de los “tres unos”. Sin embargo, cada uno de esos tres pilares está compuesto por un conjunto de principios destinados a las autoridades nacionales y sus asociados. Dichos principios se ofrecen a los países como una base para optimizar las funciones y las relaciones en la lucha contra el VIH/SIDA.
Un marco de acción sobre el SIDA acordado que proporcione la base para coordinar el trabajo de todos los asociados.
Una autoridad nacional de coordinación del SIDA con un mandato multisectorial amplio.
Un sistema de vigilancia y evaluación establecido a nivel de país.
Un marco de acción sobre el SIDA acordado
que constituya la base para coordinar el trabajo de todos los asociados
Un marco de acción sobre el SIDA acordado y común es un elemento esencial para la coordinación entre los asociados y los mecanismos de financiación, así como para el funcionamiento eficaz de la autoridad nacional de coordinación del SIDA. Dicho marco requiere:
• Establecer prioridades claras para la asignación de recursos y la rendición de cuentas, permitiendo la vinculación entre prioridades, flujos de recursos y productos/resultados.
• Efectuar revisiones y consultas conjuntas periódicas sobre los progresos realizados que incluyan a todos los asociados.
• Alentar a la sociedad civil, el sector privado y otros asociados no gubernamentales para que asuman papeles de mayor relieve en el suministro de servicios.
• Lograr el compromiso de las organizaciones de apoyo externas para coordinarse entre ellas dentro del marco de acción sobre el SIDA de una forma que sea coherente con sus propios mandatos.
• Establecer vínculos entre las iniciativas para la reducción de la pobreza y los marcos de desarrollo, así como disposiciones para la creación de asociaciones entre ellos.
Una autoridad nacional de coordinación del SIDA
con un mandato multisectorial amplio
Reunir a todos los asociados dentro de un marco de acción común requiere una autoridad nacional de coordinación. La legitimidad y eficacia de dicha autoridad descansan en los principios siguientes:
• Una condición jurídica y un mandato formal que sean reflejo del sentimiento de identificación nacional con la autoridad, de su composición amplia e incluyente y de sus líneas de actuación y responsabilización claras.
• Un papel definido claro para coordinar el desarrollo, ejecución, vigilancia y evaluación del marco de acción nacional sobre el SIDA de una forma transparente y responsable. Esto incluye coordinar las solicitudes de financiación con arreglo a las prioridades nacionales acordadas, dejando la gestión y ejecución financieras a otras entidades.
• Una supervisión democrática por parte de las autoridades legislativas, incluidos el intercambio de información y la preparación de informes con carácter periódico.
• Un compromiso con una respuesta nacional al SIDA incluyente que acoja favorablemente la plena participación de la sociedad civil, los grupos religiosos, el sector privado, las personas que viven con el VIH y otros sectores no gubernamentales, y que reconozca los mandatos y contribuciones de los asociados y los mecanismos de financiación.
• La aceptación y el respeto, por parte de todas las partes interesadas, del marco de acción nacional sobre el SIDA y del papel de liderazgo de la autoridad nacional de coordinación del SIDA como base para una cooperación que fortalezca antes que limite sus esfuerzos.
• El establecimiento de un foro nacional de asociaciones amplio que sirva de puente entre las funciones de política y cobertura de la autoridad nacional de coordinación del SIDA y la ejecución real del marco de acción sobre el SIDA.
Un marco de vigilancia y evaluación establecido
En muchos países, la ausencia de un marco operativo común de vigilancia y evaluación ha entorpecido los esfuerzos orientados a aumentar al máximo la capacidad existente para la inspección de la calidad, la supervisión nacional y la adaptación informada de políticas. Como consecuencia de ello, los países y las instancias que les prestan apoyo pueden identificar erróneamente las prioridades nacionales. Entre los principios para desarrollar unos marcos nacionales de vigilancia y evaluación más sólidos figuran los siguientes:
• Armonización a nivel mundial de las necesidades de vigilancia y evaluación respecto de los indicadores relacionados con la Declaración de compromiso de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA y los elementos básicos adicionales que hacen hincapié en el desempeño y la rendición de cuentas.
• Acuerdo entre las partes interesadas para el establecimiento de un sistema nacional de vigilancia y evaluación básico que facilite datos de alta calidad para analizar el desempeño del país en lo que concierne al marco de acción nacional sobre el SIDA.
• Inversión nacional y externa para desarrollar la capacidad humana y la infraestructura fundamentales para satisfacer las necesidades nacionales en materia de vigilancia y evaluación.
[1] En representación de Australia, Bélgica, Brasil, Canadá, Côte d’Ivoire, Dinamarca, Estados Unidos de América, Finlandia, Francia, India, Irlanda, Italia, Japón, Luxemburgo, Malawi, Noruega, Países Bajos, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Suecia, Sudáfrica, el Banco Mundial, la Secretaría del ONUSIDA, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Dirección General de Cooperación para el Desarrollo (OCDE/DAC), el Consejo Internacional de Organizaciones de Servicios sobre el SIDA (ICASO), y la Red Mundial de Personas que Viven con el VIH/SIDA (GNP+).
[2] Los documentos de compromiso y de los principios de los “tres unos” íntegros están disponibles en el sitio web del ONUSIDA: http://www.unaids.org/en/about+unaids/what+is+unaids/unaids+at+country+level/the+three+ones.asp
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